Jack el Destripador

Jack el Destripador (del inglés Jack the Ripper) es el seudónimo otorgado al autor de los asesinatos de cinco prostitutas del barrio pobre londinense de Whitechapel entre el agosto y el noviembre de 1888.

La relevancia dada al caso radica en el hecho de que los crímenes nunca se solucionaron, que el asesino cuente con un nombre ficticio y que el caso podría tener cierta trascendencia histórica (incluso podría salpicar la monarquía inglesa de la época). Es por ello que el caso de Jack the Ripper se puede incluir ya en el folclorismo británico.

El tiempo de los asesinados coincidió con la expansión de la prensa, que extendió la noticia haciendo notar el salvajismo de los actos y aumentando la expectación.

Se puede encontrar numerosa bibliografía al respecto, ya que muchos investigadores (llamados ripperologists) han seguido la pista de Jack: existen varias teorías y suposiciones y muchos indicios que ayudan a seguir un camino, pero nunca se ha descubierto la identidad del asesino, si se trataba de un complot o qué razones tenía (o tenían).

La Historia de Jack el Destripador

En contra de lo que pueda parecer, no está clara ni cerrada la lista de víctimas de Jack el Destripador. Lo más aceptado es que mató a 5 mujeres, en una lista conocida como The Canonical Five, y compuesta por Mary Ann Nichols, asesinada el Viernes, 31 de agosto. Annie Chapman, Sábado, 08 de septiembre. Elizabeth Stride y Catharine Eddowes, Domingo, 30 de septiembre, en el conocido como “Doble Evento”. y Mary Jane Kelly, asesinada el Viernes, 09 de noviembre, todas las fechas de 1888.

Además de estas 5 mujeres, existen fundamentos para considerar a Martha Tabram que fue asesinada el  Martes, 07 de agosto 1888 como primera víctima del Destripador, y consideraciones que sacarían de la lista a Elizabeth Stride. Philip Sugden, autor de La historia completa de Jack el Destripador, afirma al respecto: “Al menos fueron cuatro los asesinatos, probablemente seis y sólo posiblemente ocho.”

Jack El destripador

Todas las victimas eran prostitutas, de diferente edad y apariencia física, y posibemente todas se encontraban bebidas durante los crímenes, que se cometieron en un corto periodo inferior a los dos meses en el londinense barrio de Whitechapel. Sea de la forma que fuera, posiblemente nunca se conozca el número real de víctimas del asesino en serie más famoso de la historia.

Para llegar a averiguar su identidad, es importante establecer cómo fueron cometidos los crímenes, de hecho,  se tardó más de un siglo en comprender con exactitud como se llevaron a cabo.

El destripador seleccionaba sus víctimas de entre las prostitutas de Whitechapel, prestando atención a que aparentaran estar bebidas, posiblemente para facilitar su trabajo. Cuando asesino y víctima se encontraban frente a frente, probablemente aprovechaba el instante en el que se levantaba la falda para agarrarla fuertemente del cuello y comenzar a estrangularla, evitando así que pudiera pedir auxilio mientras la llevaba hacia el suelo permaneciendo a la derecha del cuerpo.

Muy posiblemente ya con la victima tendida con suavidad y seguramente muerta, aprevechaba para ponerlas boca abajo y cortarles el lado izquierdo del cuello, para evitar salpicaduras que pudieran delatarlo en su huida. Es entonces cuando comenzaba su dantesca obra ritual, mutilando los cuerpos y extrayendo algunos órganos posiblemente como trofeo.

Cirujanos que examinaron los cuerpos afirmaron que el asesino tenía amplios conocimientos de anatomía y un diestro manejo de la navaja, que incluso en la oscuridad, en la calle, y vigilando que nadie se acercara, era capaz de extraer limpiamente el órgano deseado, sin dañar ningún otro en apenas segundos.

Jack el Destripador, cuya imagen actual despierta incluso la simpatía de mucha gente como si de un personaje de novela se tratara, era en realidad un despiadado psicópata que algunas mañanas regresaba a casa con riñones o úteros, todavia calientes en el bolsillo.

Durante la investigación más de 700 cartas llegaron a periódicos y policía afirmando ser el asesino, pero por sus carácterísticas solo 3 se tuvieron en cuenta. La carta, datada el 25 de Septiembre y sellada el 27 del mismo mes, recibida por la Agencia Central de Noticias y de la que toma su nombre Jack el Destripador.

“Querido Jefe, desde hace días no dejo de oír que la policía me ha atrapado, pero en realidad todavía no me ha pillado. En mi próximo trabajo le cortaré la oreja a la dama y se la enviaré a la policía para divertirme. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo de gritar. Mi cuchillo está tan bien afilado que quiero ponerme manos a la obra ahora mismo. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito […] Atentamente, Jack el Destripador.”

La oreja de Eddowes apareció cortada parcialmente el día 30 de Septiembre y eso le dió verosimilitud a la misiva, sin embargo el mal corte hace pensar que se produjo accidentalmente, y además nunca fue enviada.

victimas de jack el destripador

La tarjeta postal “Saucy Jack”, con una caligrafía similar, está fechada y sellada el 1 de Octubre, y hace referencia al Doble Evento, cuando no había sido todavía desvelado a la opinión pública. “No bromeaba querido jefe cuando le di el chivatazo. Mañana tendrá noticias del «Bueno de Jack». Esta vez, la cosa es doble; la primera chilló un poco y no pude rematarla, no me dio tiempo a quitarle la oreja para la policía, gracias por retener mi última carta hasta que volví al trabajo. Jack el Destripador.”

Y por último, la carta “Desde el infierno” recibida el 16 de octubre de 1888, por George Lusk, líder del Comité de Vigilancia de Whitechapel, con una escritura claramente diferente a las anteriores y con un macabro adjunto, medio riñon humano preservado en etanol. “Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy rica. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo si se espera usted un poco. Firmado, Atrápeme si puede Señor Lusk. Jack el Destripador.”

Sin embargo, en 1931 Un periodista llamado Fred Best, confesó ser el autor de las dos primeras cartas, para aumentar la tirada del diario The Star para el que trabajaba, términos que se confirmaron en 2009 al ser sometidas a un análisis grafológico.

El riñón enviado, de estar relacionado con los crímenes, debería pertenecer a Eddowes, pero aunque era izquierdo como debía ser, la chica padecía una enfermedad degenerativa renal conocida como Enfermedad de Bright, por lo que dificilmente habría tenido el buen aspecto que tenía.

La creencia actual, es que ninguna de las cartas recibidas corresponderían al verdadero asesino.

En un tiempo en el que los análisis de ADN e incluso las huellas dactílares no estaban disponibles en las investigaciones, no era tan fácil dar con un asesino, salvo que fuera sorprendido in fraganti o se le hiciera confesar.

Dada la repercusión mediática de los asesinatos, las diversas policías que se implicaron no escatimaron en esfuerzos para encontrar al responsable de los crímenes, al menos 3000 personas fueron entrevistadas, y un mínimo de 80 fueron detenidas para ser sometidas a interrogatorio.

Aun así, la masa social del barrio, angustiada por los crímenes, creó el Comité de Vigilancia de Whitechapel, una especie de brigadas de autodefensa que patrullaban las calles en busca de sospechosos, aunque nada de todo esto detuvo al asesino.

No cabe duda que Jack debería ser una persona extremadamente inteligente y con un aspecto absolutamente común para pasar desapercibido entre las fuertes medidas de vigilancia.

Su perfil psicológico hace pensar en una infancia tortuosa, posiblemente con la ausencia de una figura paterna, que le habrían hecho desarrollar un profundo odio por las mujeres.

Cada asesinato tenía un nivel de mutilación superior, excepto el de Stride, en el que pudo ser molestado, y no pudo cumplir con las mutilaciones, matando a Eddowes 45 minutos más tarde muy cerca de allí. Se estima que tenía que ser un hombre de entre 25 o 35 años, médico, cirujano, carnicero, o con un empleo en el que pudiera practicar con un cuchillo, que no estaba casado, para tener la libertad de pasar las noches fuera de casa, que tenía un empleo que le ocupaba, puesto que todos los crímenes eran cometidos en fin de semana o festivos, y con algún defecto físico o en el habla que lo cohibiera.

En contra de lo que se dice, no hay evidencia de que fuera zurdo, aunque quizás la mayor prueba fue el propio cese de los crímenes.

Parace imposible que un asesino serial de estas características pudiera parar la secuencia, por lo que siempre han existido fuertes sospechas de que solo la muerte o la carcel pudieron frenarlo, aunque la realidad es que quizás esto no fuera así y hubiera un motivo.

Muchos han sido los sospechosos a lo largo de estos 127 años. Un mínimo de 100 personas han sido señaladas, algunas buscando la repercusión mediática de acusar a un personaje conocido, como el médico de la Reina, William Withey Gull, con 72 años y cojo, el Principe Albert Victor, que no se encontraba en Londres durante ese periodo, o el escritor Lewis Carroll en base a unos anagramas inventados.

Otros incluso hablan de que el criminal pudo ser James Kelly, un asesino psicótico, que después de los crímenes viajó a los USA en donde pudo continuar matando, o que no era un Jack, sino un Jill the Ripper, una mujer, hecho altamente improbable, o una posibilidad mucho más lógica que indica que fueron varios, dos o incluso tres hombres que actuaron en conjunto.

Pero el grupo de sospechosos serios es mucho más reducido, y entre ellos sí podría encontrarse el verdadero destripador. Uno de ellos es el marinero alemán Carl Feigenbaum, ejecutado en 1894 en los USA por degollar a su casera, y cuyo abogado, tras su muerte, afirmara que estaba convencido que Carl y el destripador de Londres eran la misma persona.

Sí parece que estuviera en Londres en las fechas de los crímenes, así como que aparentemente una lista de asesinatos sin resolver seguían sus itinerarios.

En contra de que lo sea, está el hecho de que las posibles víctimas de Carl fuera de Londres, no siempre eran prostitutas.

Otro sospechoso real es William Bury, condenado a muerte en 1889 tras matar a su esposa de forma muy similar a los crímenes del Destripador, sumado a que vivían muy cerca de cerca de donde fueron cometidos, y que una pintada anónima aparecida en la puerta de su casa decía: Tras esta puerta se esconde el destripador

Un sospechoso más es Aaron Kosminski, barbero judio de origen polaco residente en Whitechapel, que fue reconocido por un testigo como acompañante de una de las mujeres asesinadas diez minutos antes de producirse su muerte, que sin embargo después se retractó y se negó a declarar en su contra, tras lo que fue entregado a su familia que rápidamente lo internó en un centro psiquiátrico del que nunca salió.

Sin embargo, a mi modo de ver, existe una figura muy secundaria que cumple punto por punto el perfil de asesino del caso realizado por el FBI y que además explicaría el por qué lo hizo y su repentina parada.

Se trata de Joseph Barnett, cortador de pescado en un mercado cercano, con un defecto en el habla, cuyo padre falleció cuando tenía 3 años, y última pareja de Mary Jane Kelly, la última de las víctimas conocidas del destripador.

Joshep era una persona muy inteligente pero muy visceral, amaba apasionadamente a Mary Jane y deseaba con desesperación que dejara la prostitución, y pudo desarrollar un profundo odio a la profesión al comprender que jamás sería suya, lo que pudo llevarlo a comenzar a cometer los crímenes para amedrentarla, aumentando su ira cada vez más al no lograr su objetivo.

Tras una noche de intenso trabajo llevando hombres a su apartamento, Mary Jane fue masacrada salvajemente, siéndole extraidos uno a uno todos los órganos, siendo encontrada su puerta cerrada con llave de la que Joshep facilmente pudo mantener una copia tras la ruptura.

Las asesinadas fácilmente pudieron haber confiado en él, incluso en mitad de la ola de asesinatos, al reconocerlo como acompañante sentimental de una compañera.

Tras la muerte de Annie Chapman, la segunda víctima, fue encontrado un sobre rasgado que podía haber pertenecido a Joshep, sumado a que la noche del doble evento, en la que fue molestado en primera instancia, la ruta de huida que describieron los testigos llevaba hacia su casa, así como su apariencia física..

En la escena del crimen de su ex novia, fue encontrada sobre la mesa una pipa suya a pesar que declaró que se había llevado todas sus pertenencias días antes, y por supuesto, tendría un motivo real para cometer los crímenes y para detenerlos, siendo muy dificil de detectar para la policía por su inteligencia y bajo perfil.

Bien, evidentemente son todo pruebas débiles o circunstanciales, pero cumple a rajatabla el perfil moderno del FBI, que se equivocan muy poco, además de que no hubiera sentido la necesidad de atribuirse los crímenes tras las cartas falsas como cualquier psicópata convencional, por lo que en vez de Jack, bien pudo ser Joshep el destripador, o quizás, Aaron, o quizás William o quizás Carl….

La identidad de Jack el destripador, permanecerá oculta por siempre entre docenas de especulaciones, a no ser que una prueba inesperada o los avances de la ciencia forense logren dar con la clave oculta.

Mientras tanto, olvidaos de esa figura que, a veces debido a la literatura y el cine, incluso despierta simpatías.

Jack era un monstruo despiadado capaz de mutilar salvajemente y sacarte los riñones en apenas unos segundos en medio de la calle…

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