¿Qué fue el Experimento Filadelfia?

¿Te imaginas hacer desaparecer un barco entero?

¿Hacer invisible un barco?

Pues eso es lo que se pretendió hacer con el Experimento Filadelfia, también llamado Poyecto Arco Iris, por la marina estaunidense.

El supuesto experimento pretendía hacer invisible electronicamente de los dispositivos enemigos, a un destructor de la Armada estaunidense…

Pero, ¿qué crees que llegó a pasar?Pues la verdad es hasta hicieron una película!

La Idea del Experimento Filadelfia

Todo comenzó en la primavera de 1957 cuando Morris Jessup, astrónomo amateur, investigador, y autor del libro The case for the UFO, en donde teorizaba acerca de la antigravedad y el electromagnetismo como modo de propulsión de los OVNIS, recibió una extraña llamada.

experimento filadelfia

Debía de presentarse de manera urgente ante la ONR, la Oficina de Investigación de la Marina Estadounidense. Jessup acudió el mismo día intrigado acerca de por qué un importantísimo organismo lo requería.

A su llegada le fue presentada una copia de su libro con anotaciones manuscritas en los márgenes para ver si sabía algo acerca de quien podía haberlo remitido. El libro había sido enviado de manera anónima a la ONR, y las anotaciones correspondían a 3 tipos de letra que parecían conversar entre ellos.

Sólo un tipo de letra tenía un nombre, Jemi, y los otros dos habían sido bautizados como Mr A y Mr B respectivamente. En las notas parecía que conversaban acerca de los descubrimientos de Jessup, y se hacía referencia cruzada al Experimento Filadelfia.

Jessup rápidamente recordó varias cartas que había recibido de un tal Carlos allende hacía un año relatando un supuesto experimento de la Marina, y no dudó: La letra de Mr. A era la de quien le había enviado las cartas.

En las cartas recibidas, se relataba sin pruebas, un extraño experimento llevado a cabo en los muelles de Philadelphia en 1943, dentro del Proyecto Arco Iris y dirigido por el Dr. Franklin Reno, basándose en la teoría de campos unificados de Einstein y en la teoría dinámica de la gravedad de Nikola Tesla, para supuestamente invisibilizar al destructor de escolta USS Aldridge generando un campo electromagnético a su alrededor, curvando las ondas de luz y radio y haciéndolo invisible al ojo humano y al radar.

Un primer experimento habría sucedido en verano, en donde el navío habría sido invisivilizado casi por completo entre una niebla verdosa con el efecto secundario, de vómitos y mareos por parte de la tripulación.

Aumentando la potencia del campo, el experimento habría sido repetido en otoño, y el destructor, no sólo desapareció en un gran fogonazo azul, sino que además apareció durante 15 minutos en la base naval de Norfolk, Virginia, antes de volver a reaparecer un su posición original.

Los marineros sufrieron consecuencias físicas y psicológicas muy severas, algunos directamente desaparecieron, y no solo eso, sino que 5 de ellos fueron encontrados fusionados molecularmente con el acero del barco, en tan espantosa escena que los oficiales de la Marina, se apresuraron en dar por terminada de inmediato la investigación y a eliminar todas las pruebas.

Morris Jessup quedó intrigado por el interés de la Marina por Carlos Allende, y comenzó su búsqueda a la par que su propia investigación acerca del experimento Filadelfia.

Carlos Allende era en realidad Carl Allen, una extraña y huidiza persona, que había servido en la Marina hasta 1943, pasando a formar parte de la marina mercante por 8 años a partir de esa fecha. A pesar de su esfuerzo Jessup jamás logró encontrarlo.

Ya en 1959, el investigador llamó a un catedrático amigo suyo, con el que concordó una cita para explicarle las importantes novedades que había descubierto acerca del caso, pero a mitad de camino, desvió su dirección y se suicidó.

Había nacido una leyenda para quedarse. Ya nada podría frenar los rumores del experimento. Los editores y el cine se llenaron los bolsillos con el tema.

Carl Allen apareció más tarde, pero poco importaba ya, el pastel estaba repartido. Mantuvo lo que había escrito, después se desdijo durante 4 años, para volver más tarde a afirmarlo, pero a nadie le importaba ya lo que dijera, sino lo que había dicho.

El experimento Filadelfia había cobrado vida y ya nada iba a detenerlo.

La Segunda Guerra Mundial estaba en su apogeo y los U Boats, submarinos alemanes, sumados a las minas cerca de la costa estaban destrozando a la flota aliada.

Los submarinos alemanes, con mayor maniobrabilidad, hundían mil navíos aliados cada año, cortando los suministros al frente, lo que empeoraba enormemente la situación aliada en la guerra.

 Por otra parte, el anhelo de la invisibilidad a los radares siempre ha sido una máxima prioridad en los ejércitos más potentes, tanto para la Marina, como para la Aviación, como demuestran los bombarderos invisibles al radar B2, o el nuevo destructor futurista que entrará en servicio el año que viene en la Marina Estadounidense.

Pero no es sólo eso, la situación de guerra acrecentó exponencialmente el dinero americano destinado a investigación bélica. Partidas desmesuradas de dinero entraban en proyectos de máxima dificultad para llevarlas a cabo y hacerlo rápido, para lograr una ventaja táctica contra el enemigo.

Llama la atención el perfil bajo de los principales actores de esta historia, que les quedaba francamente grande.

Morris Jessup fue un astrónomo muy interesado en la investigación OVNI, que con su primer libro, publicado con 55 años ya, alcanzó una cierta popularidad, que se vio frustrada con sus siguientes trabajos, que apenas consiguieron vender nada.

De Carl Allen, el principal testigo, poco se puede decir, salvo que, dicho por sus propios familiares, parecía tener personalidad múltiple aparte de serios problemas psicológicos. Una de sus aficiones era la de comprar un libro, tachar, sustituir, hacer anotaciones en los márgenes, y después enviarlo a quien consideraba que le pudiera interesar.

Después de su etapa de marino se convirtió en una especie de vagabundo que cambia de residencia de manera constante, por lo que tan difícil resultó de ser encontrado por Jessup.

Mucha gente afirma que Nikola Tesla o Einstein participaron del experimento, cuestión bastante complicada, porque Tesla estaba muerto y Einstein puede demostrarse que estaba trabajando en otros proyectos.

Y por último Franklin Vincent Reno, uno de los supuestos directores del proyecto según Allen, que era tan solo un matemático de la Armada Estadounidense y espía a sueldo del GRU, la inteligencia rusa, una persona muy inteligente, pero siempre bajo sospecha hasta que finalmente fue cazado.

Si este proyecto hubiera existido, toda la información hubiera sido recibida por la Unión soviética, que no tendría por qué esconderla.

Hechos Probados

Llama la atención significativamente el interés del máximo organismo investigador de la Marina estadounidense en el libro con anotaciones enviado por Allen, en lugar de tirarlo directamente a la basura como correspondería a un envío sin sentido.

Se hace evidente que Allen tocó alguna tecla que hizo que se interesaran enormemente por saber quién había escrito eso y por qué.

Tampoco admite discusión que la Marina usó a Jessup en la búsqueda de Allen, y que el escritor, estaba vigilado, por si se hacía más preguntas de la cuenta.

Tampoco parece demasiado lógico que Jessup camino de una reunión para desvelar lo que había descubierto, decidiera terminar con su vida, en lo que tiene toda la apariencia de que lo suicidaron para que no desvelara algún asunto importante.

En cuanto al proyecto arco iris, dentro del cual se encontraría el experimento Filadelfia, realmente existió y posiblemente sigue existiendo, y consiste en trabajar la invisibilidad al radar, sobre todo del elemento con mayor interés táctico: Los bombarderos.

Por otra parte, ha quedado acreditado, que la Marina estadounidense trabajó e instaló enormes cantidades de cableado en sus barcos durante 1943 para la producción de campos que evitaran que las minas marinas alemanas hicieran contacto y estallaran.

El USS Aldridge, fue regalado a Grecia, en cuya Marina sirvió durante más de 40 años bajo el nombre de León.

Dos hechos no pasaron inadvertidos en Grecia. Por un lado los ingenieros de mantenimiento griegos informaron oficialmente de su extrañeza por la gran cantidad de cableado que iba de ninguna parte a ninguna parte.

Por otro, los capitanes, al hacerse cargo del navío al ser destinados, hacían constar que en el libro de registro, algo sagrado en un navío, habían sido arrancadas las páginas entre el 27 de agosto y el 1 de diciembre de 1943.

Concretamente las mismas páginas que faltaban en el SS Furuseth, navío desde el que Carl Allen afirmó haber sido testigo de lo que sucedió con el USS Aldridge.

¿Pero todo esto es suficiente para demostrar el experimento filadelfia? Rotundamente no. La teleportación es posible, y recientemente ya se ha realizado, pero con un fotón. Entonces la pregunta es obvia: ¿Sería humanamente posible el teletransporte de un barco de 1200 toneladas?

La respuesta es clara: El ser humano no puede hacerlo y ni siquiera a medio plazo podrá. La cantidad de información que hay que manejar y la energía necesaria lo impiden por completo. Está contrastado que el libro de Jessup anotado por Allen puso a la Oficina de Investigación Naval en guardia, pero si lo narrado por Allen es imposible, entonces ¿por qué?

Recientemente ha sido demostrado y admitido que la ONR era una fuente de información de avistamientos OVNI para el gobierno central, pero quedaban excluidos de la investigación y conclusiones. La Marina estadounidense decidió operar de espaldas al gobierno americano y crear su propio grupo de investigación secreto acerca de los OVNIS en una especie de servicio secreto clandestino que se había conformado dentro la ONR.

Seguramente Jessup con una carrera en declive y cuesta abajo, vio en el caso una gran oportunidad para lograr el reconocimiento que nunca había logrado y se lanzó a investigar el caso, descubriendo que la historia de Allen no era cierta y buscando el por qué del interés de la Marina.

Cuando descubrió algo, casi con toda probabilidad, fue eliminado. Allen en cambio no era peligroso, y su existencia y su misterio, alimentaba las teorías de la conspiración en otra dirección.

Además nadie en su sano juicio cree que se vaya a desarrollar un experimento ultra secreto en un muelle público de una ciudad muy poblada, existiendo al menos una docena de bases navales cercanas, eliminando la posibilidad de miradas curiosas. ¿Entonces Allen lo inventó todo? Posiblemente no.

Allen seguramente vio y oyó algo, pero su peculiar mente distorsionó todo.

El USS Aldridge tenía la capacidad de hacerse invisible, al igual que casi todos los barcos americanos a partir de aquella fecha, pero invisible magnéticamente, lo que conllevaba cargar pesados equipos eléctricos en los barcos que realmente creaban un campo electromagnético a su alrededor, pero para hacerse invisible a las minas enemigas.

Esto requería la instalación de una enorme cantidad de cableado para lograrlo, con frecuentes accidentes por el medio hostil del agua salada y el metal, que efectivamente producían una neblina, pero no electromagnética, sino de humo al quemarse, y rayos, pero no especiales, sino chispazos de la electricidad contra el metal.

Y además de ello, en estos incidentes no sería nada raro que fusionaran a algún marinero al barco, pero no molecularmente, sino al quedarse pegados al metal al electrocutarse.

Por otra parte el USS Aldridge jamás estuvo en Philadelphia, como ha confirmado la tripulación del navío. Al menos 15 entrevistados, todos, negaron el incidente, negaron el experimento, y negaron la visita a esa ciudad a pesar de que decir lo contrario les habría hecho ganar mucho dinero tras finalizar su carrera militar.

Tampoco nadie creería jamás que un navío con tan negro historial iba a ser regalado, perdiendo el control para frenar futuras investigaciones.

Aun así queda por cuadrar el por qué fueron arrancadas las hojas del libro de registro de los navíos supuestamente implicados, y la respuesta es sencilla, alimentar la leyenda, mismo motivo por el que Allen no preocupaba demasiado.

Las editoriales y el cine se encargaron del resto. Allen escuchó cosas explicables que su mente convirtió en un incidente increible, remitió informaciones que alarmaron a la Marina, porque podría atraer atención que descubriera la formación de su propio Servicio Secreto clandestino.

Jessup necesitaba el caso, era quien más lo conocía y quizás tiró demasiado del hilo. La leyenda del barco creció tanto que dejó de ser un problema para ser una ayuda. Era tan grande que ya nadie miraría detrás.

Y es que cuando las palabras servicio secreto u organismo oficial vienen escritas en una frase difícil de creer en un principio, conviene mirar por el ojo de la cerradura, porque en ocasiones como en esta, existe una realidad detrás, una especie de cuerpo clandestino que entre otras cosas, como ya ha quedado demostrado, se dedicaba a la investigación OVNI, y cuyos papeles, al no haber existido nunca de manera oficial, no pueden ser desclasificados.

El experimento Filadelfia tal y como nos lo contaron, no existió. Pero por supuesto, como siempre, eres tú quien tiene la última palabra y debe sacar sus propias conclusiones.

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