Fernando VII: el rey "Deseado" que se convirtió en el más odiado de España

Fernando VII fue rey de España entre 1808 y 1833, aclamado por el pueblo al subir al trono y recordado hoy como el monarca más despótico y traicionero de la España contemporánea.

El mismo hombre al que sus súbditos llamaron "el Deseado" en 1808 terminaría siendo conocido, apenas quince años después, como "el Felón": el rey que traicionó a liberales y absolutistas por igual, con tal de no ceder ni un ápice de su poder personal.

Pocos monarcas europeos del siglo XIX protagonizaron un reinado tan largo, tan accidentado y tan cargado de traiciones sucesivas como el suyo. Entender su trayectoria completa es, en buena medida, entender por qué el siglo XIX español fue uno de los más convulsos de toda su historia.

Retrato de Fernando VII, el rey conocido primero como "el Deseado" y después como "el Felón"

¿Quién fue Fernando VII? Del "Deseado" al "Rey Felón"

Fernando VII fue el hijo de Carlos IV y María Luisa de Parma, y su reinado, de veinticinco años, atravesó cinco fases políticas radicalmente distintas: la Guerra de la Independencia, el primer absolutismo, el Trienio Liberal, la Década Ominosa y sus últimos años de gobierno.

Pocas trayectorias reales resumen tan bien la volatilidad política del siglo XIX español. En apenas dos décadas, Fernando pasó de ser aclamado como salvador de la patria frente a Napoleón a ser señalado, por liberales y por buena parte de sus propios partidarios absolutistas, como el gran responsable de todos los males de España.

Su reinado coincidió, además, con la crisis definitiva del Antiguo Régimen en toda Europa, un contexto que Fernando VII nunca llegó a comprender ni a gestionar con la habilidad política que la época exigía, prefiriendo siempre la intriga personal y la desconfianza sistemática frente a cualquier proyecto de gobierno estable.

El Motín de Aranjuez: cómo Fernando derrocó a su propio padre

El Motín de Aranjuez fue el levantamiento popular del 17 al 19 de marzo de 1808 que obligó a Carlos IV a abdicar en favor de su hijo Fernando, tras una conspiración cortesana contra el valido Manuel Godoy.

El propio Fernando, entonces príncipe de Asturias, llevaba años conspirando contra su padre. En 1807 había sido descubierto y juzgado en el llamado proceso de El Escorial, acusado de intrigar contra Godoy, aunque obtuvo el perdón real casi de inmediato.

Lejos de escarmentar, sus partidarios aprovecharon el descontento popular hacia Godoy y organizaron el motín en el Real Sitio de Aranjuez. Godoy fue apresado por la multitud, y Carlos IV, temiendo por la vida de su valido, terminó abdicando la corona en su propio hijo.

Fue la primera vez en la historia de España que un rey era desplazado del trono por las maquinaciones de su propio heredero con el respaldo de una revuelta popular, un precedente que anticipaba ya el estilo político que Fernando practicaría durante el resto de su vida.

El sitio de Leiden y la inundación de los diques de 1574El sitio de Leiden y la inundación de los diques de 1574

El propio Godoy, derrocado y humillado públicamente, pasaría el resto de su vida en el exilio, mientras Fernando entraba en Madrid entre el clamor popular de una ciudad que, todavía en 1808, depositaba en él todas sus esperanzas de regeneración política tras años de gobierno impopular de su padre y su valido.

Bayona, 1808: el rey que entregó España a Napoleón

En Bayona, Napoleón obligó en mayo de 1808 a Fernando VII a devolver la corona a su padre, para que este, a su vez, se la cediera al propio emperador francés, quien coronaría poco después a su hermano José Bonaparte.

Fernando había llegado a Bayona confiando ingenuamente en que Napoleón reconocería su legitimidad como rey de España. En su lugar, se encontró atrapado en una encerrona diplomática de la que ni él ni su padre lograrían salir con la corona intacta.

Aquel episodio, conocido como las Abdicaciones de Bayona, resultó profundamente humillante para la dinastía española: dos reyes rivales entregando voluntariamente su trono a un monarca extranjero, mientras en la propia España estallaba ya el levantamiento popular del 2 de mayo contra la ocupación francesa.

Fernando permanecería recluido durante los siguientes seis años en el castillo de Valençay, en Francia, en un cautiverio relativamente cómodo pero políticamente irrelevante, mientras España se desangraba en la guerra que su propia torpeza diplomática había contribuido a desencadenar.

Hitos del reinado de Fernanaqdo VII

El regreso de "el Deseado" y el retorno al absolutismo (1814)

Fernando VII regresó a España en 1814, aclamado como héroe tras el fin de la Guerra de la Independencia, y su primer gran acto de gobierno fue derogar la Constitución de Cádiz e instaurar un régimen absolutista de represión contra los liberales.

Aquel recibimiento multitudinario, con pueblos enteros desenganchando los caballos de su carruaje para tirar ellos mismos del vehículo real, contrastaba brutalmente con lo que vendría después. En cuestión de semanas, Fernando anuló toda la obra legislativa de las Cortes de Cádiz y persiguió sistemáticamente a quienes habían defendido el proyecto constitucional durante la guerra.

Aquellos años de absolutismo restaurado, entre 1814 y 1820, se caracterizaron por la censura, la persecución de masones y liberales y un estilo de gobierno personalista que dependía casi por completo de los caprichos y las lealtades cambiantes del propio monarca.

Durante este primer periodo absolutista, Fernando VII gobernó rodeado de una camarilla de consejeros personales de escasa formación política, cambiando de valido con enorme frecuencia y dejando que la Hacienda Real se deteriorara progresivamente ante la falta de un proyecto económico coherente.

El Trienio Liberal (1820-1823): un rey obligado a jurar lo que odiaba

El Trienio Liberal fue el periodo en que Fernando VII se vio forzado, tras el pronunciamiento del general Rafael del Riego, a jurar la Constitución de 1812 mientras conspiraba en secreto contra el propio régimen que se veía obligado a presidir.

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El 1 de enero de 1820, Riego se levantó en Cabezas de San Juan al frente de un batallón destinado a embarcar hacia América, iniciando una cadena de revueltas urbanas que obligó al rey a aceptar el sistema constitucional que tanto despreciaba.

Durante los tres años siguientes, Fernando VII gobernó formalmente como monarca constitucional, pero jamás abandonó la esperanza de recuperar el poder absoluto.

Alentó partidas armadas realistas, obstruyó la aplicación de las leyes liberales y, finalmente, solicitó ayuda militar a las potencias absolutistas de Europa para acabar con el régimen que se veía obligado a encabezar.

Esa doble vida política, jurando en público lo que conspiraba en destruir en privado, definiría el rasgo más característico de su personalidad como gobernante: una desconfianza permanente hacia cualquier institución capaz de limitar, aunque fuera mínimamente, su voluntad personal.

Los Cien Mil Hijos de San Luis: la traición que consumó su leyenda negra

Fernando VII pidió en 1823 la intervención militar francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis para acabar con el régimen liberal, y traicionó de inmediato las garantías de clemencia prometidas a sus custodios en cuanto recuperó el poder absoluto.

Aquel ejército francés, invocado por el propio rey contra su propio pueblo, cruzó el Bidasoa en abril de 1823 y apenas encontró resistencia real en su avance hacia Madrid. Durante su cautiverio en Cádiz, custodiado por el gobierno constitucional que huía del avance francés, Fernando llegó a jurar públicamente que respetaría lo pactado con los liberales.

Nada más recuperar su libertad tras la caída del Trocadero, el rey incumplió esa promesa de forma inmediata y sistemática. Fue este episodio, más que ningún otro, el que consolidó definitivamente su apodo de "el Felón": el rey que traicionaba su palabra en cuanto dejaba de necesitarla.

El 1 de octubre de 1823, apenas días después de recuperar el poder absoluto, Fernando decretó la abolición de todas las normas jurídicas aprobadas durante el Trienio Liberal, cerrando de golpe el paréntesis constitucional y abriendo la etapa de represión más dura de todo su reinado.

El duque de Angulema al mando del ejército francés durante la invasión de España de 1823
El duque de Angulema al mando del ejército francés

La Década Ominosa (1823-1833): el reinado del terror absolutista

La Década Ominosa fue el periodo de represión más dura de todo el reinado de Fernando VII, con miles de liberales encarcelados, ejecutados o forzados al exilio, mientras se consumaba la pérdida de la práctica totalidad del imperio americano.

El propio Rafael del Riego fue ejecutado en Madrid en noviembre de 1823, apenas semanas después de la caída definitiva del régimen liberal. La represión se extendió durante toda la década, acompañada del cierre de periódicos y universidades y de una vigilancia policial que convirtió cualquier simpatía liberal en motivo de persecución.

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Mientras tanto, casi todo el imperio español en América se independizaba de forma prácticamente irreversible durante estos mismos años, sin que la Corona dispusiera ya de los recursos militares ni económicos necesarios para sofocar aquellas revueltas independentistas a miles de kilómetros de distancia.

Solo Cuba, Puerto Rico y Filipinas permanecerían bajo soberanía española tras esta oleada independentista, un imperio reducido a una fracción mínima de lo que había sido apenas dos décadas antes, y cuya pérdida definitiva Fernando VII presenció prácticamente sin capacidad real de reacción.

Cuatro esposas y una obsesión: la lucha por un heredero varón

Fernando VII se casó cuatro veces sin lograr nunca un hijo varón, una obsesión sucesoria que determinaría una de las decisiones más trascendentes de todo su reinado.

Sus esposas fueron María Antonia de Nápoles, María Isabel de Braganza, María Josefa Amalia de Sajonia y, finalmente, su sobrina María Cristina de Borbón, con la que sí llegaría a tener descendencia viva: dos hijas, María Isabel y María Luisa Fernanda, pero ningún varón.

Aquella ausencia de un heredero masculino, que en el sistema sucesorio tradicional habría desplazado a sus hijas en favor de su hermano Carlos María Isidro, se convirtió en la obsesión central de sus últimos años de vida.

La Pragmática Sanción: la decisión que provocó una guerra civil

La Pragmática Sanción de 1830 abolió la Ley Sálica para permitir que su hija Isabel heredara el trono, una decisión que desencadenaría, tras la muerte del rey, las Guerras Carlistas entre isabelinos y partidarios de Carlos María Isidro.

En realidad, Fernando VII no hizo sino promulgar una norma ya aprobada por las Cortes en 1789, pero nunca publicada oficialmente. Al recuperar esa vieja ley de sucesión castellana, el rey garantizaba el acceso al trono de su hija recién nacida frente a las pretensiones de su hermano.

Aquella decisión, tomada en sus últimos años de vida, resultaría profundamente disruptiva para la España posterior a su muerte.

Los partidarios de Carlos María Isidro nunca aceptaron la legitimidad de Isabel II, y el conflicto sucesorio terminaría desembocando en décadas de guerras civiles que marcarían buena parte del siglo XIX español.

Fernando VII moriría en septiembre de 1833, apenas unos meses después de firmar el testamento que confirmaba a su hija de tres años como heredera del trono, dejando tras de sí un país dividido entre isabelinos y carlistas que tardaría generaciones enteras en cerrar aquella herida sucesoria.

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¿Por qué Fernando VII es el rey más odiado de la historia de España?

Fernando VII es considerado el rey más odiado de la historia de España por haber traicionado sistemáticamente a liberales y absolutistas por igual, dejando un legado tan negativo que apenas existen hoy calles o monumentos que lo recuerden.

A diferencia de otros monarcas polémicos de la historia española, Fernando VII no dejó tras de sí ni una causa política coherente ni una reforma duradera que reivindicar.

Su legado quedó reducido, casi en exclusiva, a la memoria de sus sucesivas traiciones: contra su padre, contra los liberales del Trienio, y contra los propios absolutistas que lo apoyaron hasta el final.

Esa combinación de despotismo, doblez y falta de proyecto político propio es, probablemente, la razón última por la que su figura sigue apareciendo hoy en los libros de historia casi exclusivamente como advertencia, más que como ejemplo.

Fuentes y Bibliografía

    • Biografías y Vidas - Fernando VII - Biografías y Vidas.
    • Enciclopedia Iberoamericana (2022) - ¿Quién fue Fernando VII? - Enciclopedia Iberoamericana.
    • Biblioteca Cervantes Virtual - Biografía de Fernando VII de Borbón (1808-1833) - Reyes y Reinas de la España Contemporánea.
    • National Geographic Historia (2023) - Fernando VII, el rey que no quería jurar la constitución - National Geographic Historia.
    • España en la Historia - Fernando VII: deseado y felón - España en la Historia.

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