María Pita: la heroína que frenó a Drake en Coruña

María Pita, cuyo verdadero nombre era María Mayor Fernández de la Cámara y Pita, fue la coruñesa que el 14 de mayo de 1589 mató a un alférez inglés en la muralla de La Coruña y evitó la caída de la ciudad ante la flota de Francis Drake.

Aquel gesto, nacido del dolor por la muerte de su marido, torció el rumbo de una de las mayores operaciones militares que Inglaterra lanzó jamás contra España.

Pero antes de llegar a ese instante de sangre y coraje, hay que remontarse un año atrás, a un verano de 1588 en el que el destino de dos imperios se jugaba en el Canal de la Mancha.

María Pita alzando la espada durante el asedio inglés a La Coruña en 1589

1589: el año en que Inglaterra quiso rematar a España

Para entender por qué una simple ciudad portuaria gallega se convirtió en objetivo militar prioritario de la reina de Inglaterra, hay que mirar primero al desastre naval que España había sufrido meses antes.

En 1588, Felipe II había enviado la llamada Armada Invencible contra Inglaterra, una flota de 130 barcos concebida para escoltar una invasión desde Flandes. Las tormentas del Atlántico y la superioridad táctica inglesa la destrozaron.

Sin embargo, el mito de una España derrotada y desarmada era falso. La mayor parte de los barcos supervivientes regresó a puertos del norte peninsular, entre ellos La Coruña, donde se reparaban lentamente. Isabel I lo sabía, y no pensaba dejar pasar la oportunidad de rematar la faena.

Mapa de la ruta de la Contraarmada inglesa de 1589 desde Inglaterra hasta La Coruña
Por NACLE - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, htps://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=88874954

En abril de 1589, la reina inglesa ordenó zarpar a una flota de más de 120 embarcaciones con cerca de 20.000 hombres, al mando del corsario Francis Drake y del general John Norris. Es la conocida como Contraarmada inglesa, bautizada también con ironía como la "Invencible Inglesa".

El propósito declarado era destruir los restos de la flota española varados en el Cantábrico antes de que pudieran volver a zarpar. Isabel I quería asestar el golpe definitivo mientras España aún se lamía las heridas.

El objetivo real de Drake: Lisboa, Portugal y las Azores (no solo saquear Coruña)

Lo que pocos recuerdan es que La Coruña no era el gran objetivo de la expedición. El plan inglés apuntaba a Lisboa, donde Drake y Norris pretendían provocar un levantamiento popular a favor del Prior de Crato, pretendiente al trono portugués, arrebatando así Portugal a Felipe II.

Las Azores también entraban en los planes, como enclave estratégico para controlar las rutas atlánticas. La Coruña fue, en realidad, una parada táctica de camino al sur. Una parada que salió muy mal.

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¿Quién era María Pita antes de la leyenda?

Mucho antes de convertirse en símbolo de una ciudad, María Pita era una mujer anónima con una biografía tan dura como la de cualquier vecina de su tiempo.

Nació hacia 1565 en Sigrás, una aldea del municipio de Cambre, muy cerca de La Coruña, en el seno de una familia campesina de recursos modestos. El nombre por el que pasaría a la historia, "María Pita", era en realidad una forma abreviada y popular de referirse a ella.

Poco se sabe de su infancia. Lo que sí ha quedado documentado, gracias a archivos notariales y memoriales de guerra conservados hasta hoy, es el resto de su azarosa vida adulta.

Retrato histórico de María Mayor Fernández de la Cámara y Pita, heroína de La Coruñ

María Pita se casó hasta cuatro veces, algo poco excepcional en una época donde la viudez dejaba a las mujeres en una posición de extrema vulnerabilidad económica. Su primer marido murió pocos años después de la boda, dejándola con una hija pequeña a su cargo.

Volver a casarse no era una elección romántica: era, casi siempre, una cuestión de supervivencia. Así llegó su segundo matrimonio, el que la uniría para siempre a la historia de España.

Su segundo esposo fue Gregorio de Rocamonde, con quien se casó poco antes del asedio. Cuando la flota de Drake desembarcó en mayo de 1589, Rocamonde tomó las armas para defender la ciudad, como hicieron cientos de vecinos sin formación militar.

No sobreviviría a la batalla. Su muerte, lejos de hundir a María Pita, sería el detonante exacto del episodio que la convertiría en leyenda.

📜 Archivo Secreto: La Coruña de 1589 apenas superaba los 4.000 habitantes y contaba con una guarnición de poco más de 500 soldados. Frente a los cerca de 20.000 hombres de Drake, la ciudad no tenía, sobre el papel, ninguna posibilidad real de resistir.

El asedio: 15 días que decidieron el destino de una ciudad

Lo que debía ser un trámite rápido para la flota inglesa se convirtió en una pesadilla de casi dos semanas de combates encarnizados.

El 4 de mayo de 1589, las velas inglesas aparecieron frente a la costa coruñesa. Drake y Norris desembarcaron sin apenas resistencia y tomaron con rapidez el arrabal extramuros de la Pescadería, un barrio pesquero sin defensas que fue saqueado e incendiado.

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Los defensores se replegaron hacia la Ciudad Alta, protegida por una muralla medieval ya obsoleta y por el inacabado castillo de San Antón. Los ingleses, confiados tras su victoria del año anterior, esperaban una rendición inmediata. No la obtuvieron.

Durante días, los ingenieros ingleses excavaron túneles bajo las fortificaciones para colocar cargas explosivas. El 14 de mayo de 1589, una de esas minas detonó con fuerza suficiente para abrir una brecha en el muro oriental de la ciudad vieja.

Las tropas inglesas se lanzaron en masa hacia el hueco, convencidas de que la ciudad caería en cuestión de minutos. Dentro de los muros cundió el pánico: faltaban municiones, víveres y hombres entrenados para contener el asalto.

Lo que siguió no fue una batalla de ejércitos regulares, sino un enfrentamiento callejero en el que participaron soldados, artesanos, mujeres y ancianos. Se luchó cuerpo a cuerpo, con espadas, lanzas, piedras y cualquier objeto capaz de detener a un invasor.

Fue precisamente en ese caos, junto a la brecha recién abierta, donde la historia de María Pita alcanzaría su momento decisivo.

"Quen teña honra que me siga": el instante que se volvió leyenda

Ningún episodio de la defensa de La Coruña ha quedado tan grabado en la memoria colectiva gallega como los segundos que siguieron a la explosión de la mina inglesa.

Un oficial inglés, alférez de la tropa invasora, logró trepar hasta lo alto de la muralla derruida y comenzó a izar la bandera de Inglaterra sobre el hueco abierto por la explosión. Para los defensores, exhaustos y desmoralizados, aquella bandera era el símbolo inequívoco de la derrota.

Fue en ese instante cuando, según las fuentes, María Pita, que se encontraba junto al cuerpo de su marido recién caído, reaccionó.

María Pita tomó del suelo un arma —una lanza o una espada, según la versión— y se abalanzó contra el alférez inglés. Lo abatió y le arrebató la bandera, evitando que quedara izada sobre la ciudad conquistada.

Según la tradición recogida por cronistas posteriores, gritó entonces la frase que la haría inmortal: "Quen teña honra que me siga" ("Quien tenga honra, que me siga"). El grito, más que una simple exclamación de rabia, funcionó como una orden de combate que reactivó a los defensores que ya daban la ciudad por perdida.

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¿Ocurrió realmente así? Lo que dicen las fuentes históricas

Aquí conviene ser rigurosos. La biografía de María Pita se reconstruye sobre todo a partir de memoriales que ella misma presentó años después al Consejo de Guerra solicitando una recompensa, además de documentos del Archivo General de Simancas y el Archivo del Reino de Galicia.

El núcleo del hecho —la muerte del alférez, la pérdida de la bandera inglesa, el papel decisivo de una mujer en el punto de la brecha— está documentado.

Los detalles exactos del arma usada o la literalidad de la frase han sido, inevitablemente, adornados por la tradición oral y la literatura posterior. Lo que ninguna fuente discute es que su acción coincidió con el momento exacto en que la defensa se reorganizó y frenó el avance inglés.

La retirada de Drake: una derrota inglesa silenciada

Tras el episodio de la brecha, la moral de los defensores se disparó mientras la de los atacantes se hundía. El resultado final fue humillante para la corona inglesa.

Francis Drake y John Norris, viendo que la resistencia no cedía y que sus bajas superaban ya el millar de hombres, ordenaron levantar el asedio a finales de mayo de 1589. La flota partió hacia el sur para intentar su verdadero objetivo, Lisboa, donde el desastre se repetiría: el levantamiento portugués esperado nunca llegó a producirse.

La Contraarmada terminó siendo, en términos de barcos hundidos y soldados muertos por enfermedad y combate, un fracaso comparable —o incluso superior— al de la propia Armada Invencible española del año anterior.

Mientras la derrota de la Armada Invencible española quedó grabada en la memoria histórica europea como un símbolo del declive naval español, el fracaso de la Contraarmada inglesa apenas ha ocupado un lugar destacado en los libros de historia británicos.

La explicación es sencilla: la historia la escriben, sobre todo, quienes ganan el relato.

Inglaterra prefirió construir su narrativa nacional en torno a la victoria de 1588 y dejar en la sombra el episodio de 1589, en el que una ciudad de apenas 4.000 habitantes derrotó a una de las mayores expediciones navales de la época.

El premio de Felipe II (y Felipe III): el reconocimiento a una heroína

La resistencia coruñesa no pasó desapercibida en la Corte, y María Pita recibió un reconocimiento poco habitual para una mujer de su condición social en el siglo XVI.

María Pita: La leyenda de la heroína gallega contra Francis DrakeMaría Pita: La leyenda de la heroína gallega contra Francis Drake

En reconocimiento a su papel en la defensa de la ciudad, Felipe II concedió a María Pita el cargo y el sueldo vitalicio correspondiente a un alférez, el mismo rango que había ostentado su difunto marido. Se trataba de una pensión regular, algo excepcional para una viuda de origen humilde.

María Pita, lejos de conformarse pasivamente, no dejó de reclamar ante el Consejo de Guerra el pleno reconocimiento de sus servicios, viajando a la Corte en más de una ocasión para defender su causa.

El reconocimiento no terminó con ella. Felipe III prolongó posteriormente el privilegio a sus herederos, consolidando así el estatus excepcional que la heroína gallega había conquistado con su gesto en la muralla.

María Pita se retiró finalmente a tierras de Cambre, cerca de su Sigrás natal, donde falleció en 1643, alcanzando una edad muy longeva para la época.

Estatua de María Pita en la plaza que lleva su nombre en A Coruñ

El legado de María Pita hoy

Más de cuatro siglos después, la memoria de aquella mujer sigue muy viva en el corazón de la ciudad que ayudó a salvar.

La Plaza de María Pita, presidida por el Ayuntamiento de la ciudad, es hoy el centro neurálgico de A Coruña. En ella se levanta una estatua, obra del escultor Xosé Castiñeiras, que representa a la heroína empuñando su arma junto al cuerpo de su marido caído, en el instante exacto de su gesto de 1589.

Es, sin duda, el monumento más fotografiado y querido por los coruñeses, punto de encuentro cotidiano y escenario de las principales celebraciones de la ciudad.

En el casco histórico de la ciudad, muy cerca de donde se desarrollaron los combates de 1589, se encuentra la Casa Museo María Pita, un espacio dedicado a recuperar la memoria de la heroína y del asedio inglés a través de documentación histórica y recreaciones del contexto de la época.

El museo permite a los visitantes situar el episodio dentro del mapa real de la ciudad amurallada del siglo XVI, mucho más pequeña que la urbe actual.

Las Fiestas de María Pita: la ciudad revive la batalla cada agosto

Cada mes de agosto, A Coruña celebra las Fiestas de María Pita, un programa de festejos que incluye conciertos, actividades populares y, como momento culminante, una recreación teatralizada del asedio de 1589 en las calles de la ciudad vieja.

El Misterio de la muerte de Napoleón BonaparteEl Misterio de la muerte de Napoleón Bonaparte

Vecinos disfrazados de soldados españoles e ingleses del siglo XVI escenifican de nuevo el combate en la muralla, manteniendo viva, generación tras generación, la memoria de aquellos quince días que cambiaron el destino de la ciudad.

Fuentes y bibliografía

    • Martínez Salazar, A. (1889) — El cerco de La Coruña en 1589 y Mayor Fernández Pita (Apuntes y documentos), La Voz de Galicia.
    • Fernández Duro, C. (1895-1903) — La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón, Sucesores de Rivadeneyra.
    • Saavedra Vázquez, M. C. — Contraarmada. El contraataque inglés de 1589, Desperta Ferro Ediciones.
    • Real Academia de la Historia — Diccionario Biográfico Español: Mayor Fernández de la Cámara y Pita.
    • Díaz-Plaja, F. (1971) — La Historia de España en sus Documentos. De Felipe II al Desastre de 1898, Plaza y Janés.

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