La Primera República Española:Constitución y Fracaso

El siglo XIX, fue un periodo de nuestra historia muy inestable.

Durante cerca de 100 años, se sucedieron, unos tras otros, gobiernos de distintos tipos, diversos pronunciamientos militares, revoluciones populares, abdicaciones de Reyes, cambio de dinastías…una época que tuvo como colofón, la proclamación de la Primera República Española en 1873.

Ese primer intento republicano, en la historia de España, fue corto, violento y marcado por profundos desacuerdos entre los distintos partidos políticos. Un total de cuatro presidentes en un periodo de once meses.

La República no es, en realidad, otra cosa que la culminación del proceso revolucionario de 1868.

Pero, ¿qué pasó realmente?

Constitución de La Primera República Española

En 1873, la revolución del 68 toca fondo.

EL Rey Amadeo I de Saboya, por entonces apenas contaba con apoyo.

Los problemas de la guerra de cuba, y el alzamiento de los Carlistas y los partidarios de Alfonso de Borbón agudizan el problema hasta que abdica el 11 de Febrero de 1873.

El mismo día de la salida de Amadeo I, el Congreso y el Senado, en sesión conjunta y constituida en Asamblea Nacional, proclaman la república como forma de gobierno de la Nación.

Fracasada la monarquía democrática, la República es la única salida que le queda a la revolución de 1868 para mantener su espíritu.

Las clases sociales más bajas ven a la República, la esperanza, de que por fin alguien se ocupe de sus problemas.

Las Cortes eligen al republicano federal, Estanislao Figueras para convertirse en el primer presidente de la Primera República (Jefe de Gobierno, no presidente de la república al no llegarse a aprobar la constitución).

primera republica española

Cuatro meses más tarde abandona el cargo ante la imposibilidad de arreglar algo la difícil situación económica, social y política.

Tras la huída de Figueras a París, se produce la victoria a los republicanos federales.

Las Cortes reclaman la República Federal y eligen al federalista moderado Pi y Margall, como nuevo presidente de la República.
Por su parte, los federales moderados intentan sacar adelante en el Congreso una nueva Constitución que recoja la nueva forma de gobierno y que acabe con el Estado centralizado.

Ese proyecto de España había de quedar formada por 17 estados que se constituyan en autonomías y se separaba la iglesia del Estado.

En contra de este proyecto constitucional se sitúan los federales intransigentes partidarios de una república cantonal, es decir de la Federación de trabajo lograda mediante la insurrección y la Unión unitaria de Estados Independientes.

Cartagena es la primera ciudad que el 12 de julio de 1873 práctica la sublevación cantonal. Sus ciudadanos con la ayuda de las tripulaciones de los buques de la Armada atracadas en su puerto se hacen con el control de la ciudad y provocan el cantón libre de Cartagena.

En los días siguientes las sublevaciones cantonales se extienden como un reguero de pólvora por todo el territorio nacional y por Andalucía decenas de ciudades se proclaman independientes.

Cada cantón pasa a ser gobernado por una Junta Revolucionaria.

La insurrección cantonal provoca la caída de Pi y Margall a los dos meses de su nombramiento.

Las Cortes republicanas eligen como nuevo presidente al moderado Nicolás Salmerón y se recupera la forma unitaria de la República

Salmerón Ipone en funcionamiento el ejército para acabar con la insurrección cantonal. La mayoría de los cantones son reducidos, por las armas en algunos fuertemente defendidos como Cartagena y Málaga resisten.

Pero a los dos meses de su nombramiento Salmerón dimite por problemas de conciencia, al no querer firmar la sentencia de muerte firmada por tribunales militares contra algunos cantonalista detenidos.

Las Cortes eligen al nuevo presidente de la República en 9 meses, siendo el más votado el moderado Emilio Castelar, que decide primar el orden sobre libertad.

Emilio Castelar
Emilio Castelar

La República más cada vez más acosada por los problemas, se hace más conservadora.

Con tres frente bélicos abiertos, el carlista, la guerra de Cuba y los cantones que aún existen, Castelar se apoya en el ejército para intentar resolverlos.
Los carlistas favorecidos por la inestabilidad política se han apoderado mientras tanto de buena parte de de las Vascongadas, Navarra, Cataluña, y de otras zonas de la España rural.En enero de 1874 Castelar es derrotado en las Cortes en una moción de confianza.

El General Serrano se convierte en el nueve presidente de la República, hasta que con el General Pavía ordena la entrada de sus tropas en las Cortes y disuelve la Asamblea.

Esta es la primera vez en todo el siglo XIX que un militar da un golpe de Estado no en nombre de un partido, aunque él pertenece al Partido Radical progresista, sino el nombre del Ejército.

La acción de Pavía cuenta con el apoyo de buena parte de la clase política que había participado en la gloriosa.

Mientras tanto el historiador Antonio Cánovas del Castillo , que no ha participado en la vida política de la revolución , está preparando minuciosamente la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII, y toma con la táctica de ver y esperar.

El nuevo gobierno presidido por el general Serrano acaba enseguida con el último foco de resistencia cantonalista: Cartagena.

La ciudad había resistido seis meses al asedio del Ejército. El gobierno aprovecha su victoria para ilegalizar la sección española de la Internacional Obrera por su participación en revolución cantonalista.

El golpe de estado de Martínez Campos, derriba la República y marca el fin de la vida de la Revolución de 1868.

Causas del Fracaso de la Primera República Española

A pesar de su fracaso la gloriosa deja en los españoles el poso de una Espíritu laico y progresista, el sueño de una sociedad más justa y democrática, en la que el ciudadano, en el ejercicio de sus plenos derechos, es él quien ejerce en la sociedad civil.

La revolución deja también una nueva moneda, la peseta, que circulará por la mano de los españoles hasta la llegada del euro. En el canto de un duro hay una inscripción relacionada con la revolución de 1868: soberanía nacional

Tras la revolución de 1868, , todo había sido una rampa inclinada hacia una situación más radical o, si quiera aceptar la expresión en términos puramente políticos, un corrimiento hacia la izquierda.

El proceso es francamente típico en la historia de las revoluciones.

Lo normal es que comience mandando los moderados para acabar el poder en manos de los exaltados.

Es como si la revolución tuviese que ir ensayando todos sus grados. en busca del más eficaz, hasta llegar a su extremo.

Tal vez es la explicación más lógica, que esté en el fracaso de las revoluciones, donde el sueño sea alcanzar un orden más feliz que el anterior régimen.

Los revolucionarios que se encaraman al poder, se hicieron, por instinto y necesidad, moderados.

En la República, había fracasado los sistemas previamente ensayados, el republicano tenía la ventaja de ser, al mismo tiempo, el más radical y el único que no había tenido hasta entonces ocasión de fracasar.

Todo parecía estar orquestado para el fracaso.

Mientras Serrano luchaba en el norte por consolidar su prestigio con una victoria en la guerra civil, Cánovas ganaba en Madrid una batalla más importante.

Cuando el 29 de diciembre de 1874 el general Martínez Campos proclamó en Sagunto a Alfonso XII, la noticia no cogió a nadie por sorpresa.

El ciclo revolucionario de 1868 había completado su giro, de forma que todo parecía un volver a empezar. aunque lo que empezaba era una cosa distinta: la época de la Restauración.

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