Emperador Adriano: biografía del gobernante romano más contradictorio

Publio Elio Adriano, comúnmente conocido como Adriano, fue indudablemente uno de los líderes más influyentes de la antigua Roma, dejando una huella profunda en la Historia Augusta del Imperio Romano.

Nacido en una familia hispana distinguida en Itálica, fue adoptado por su pariente, el emperador Trajano, un acto que forjó su camino hacia el trono imperial.

Durante su memorable reinado, Adriano hizo notables avances en la modernización del sistema administrativo del imperio, una hazaña que reconfiguró la estructura del gobierno romano.

Demostró una fascinación insaciable por la cultura helena, un interés que se reflejó en la adopción de varios elementos helenísticos en la cultura y arquitectura romanas.

No obstante, Adriano también tuvo su cuota de controversias.

A lo largo de su mandato, se enfrentó a choques significativos con el Senado romano y se vio envuelto en conflictos con los judíos, un periodo de turbulencias que destacó tanto sus habilidades diplomáticas como sus desafíos de liderazgo.

La relevancia de Adriano va más allá de su reinado. Su legado continuó después de su muerte, con la ascensión de Antonino Pío a quien Adriano había adoptado y preparado para sucederle en el trono.

A pesar de sus luces y sombras, su legado es valorado en la historia de Roma como veremos a continuaciónón.

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Biografía de Adriano

"Publio Elio Adriano, más conocido como Adriano, fue uno de los emperadores más influyentes en la historia del Imperio Romano, perteneciente a la dinastía Antonina.

Nació en una familia acomodada de Hispania Baetica, aunque con orígenes en Italia. Según Dion Casio, fue adoptado por Trajano y Publio Acilio Atiano tras el fallecimiento de su padre.

El futuro emperador, quien nació el 24 de enero del 76 d.C., se trasladó a Roma poco después de la muerte de su padre.

Aunque nunca fue públicamente nombrado como heredero del trono, Trajano finalmente lo declaró su sucesor momentos antes de su muerte, según relató su esposa, Pompeya Plotina.

Adriano asumió numerosos cargos políticos y militares importantes antes de su ascensión al trono, incluyendo el de cónsul, una posición que compartió con Lucio Licinio Sura.

A lo largo de su carrera, Adriano participó en campañas como la primera guerra dácia. También se convirtió en un aliado cercano de Lusio Quieto, uno de los generales más destacados de Trajano.

Adopción por Trajano y ascenso al trono

Fue adoptado por Trajano y Publio Acilio Atiano tras la muerte de su padre y volvió a Itálica por un año antes de ser llamado a la capital por Trajano.

Adriano ocupó varios cargos políticos y militares. Pero la sucesión imperial no estaba garantizada hasta la muerte de Trajano.

Según las fuentes antiguas, en su lecho de muerte, Trajano adoptó formalmente a Adriano como su hijo y sucesor.

Sin embargo, hay ciertas dudas sobre este hecho, ya que algunos historiadores creen que la adopción fue un montaje posterior por parte de la esposa de Trajano, Plotina, amiga cercana de Adriano, que quiso asegurar su ascenso al trono.

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Reinado y aportes al Imperio Romano

Durante su reinado, Adriano tomó medidas para modernizar la administración imperial y limitar la influencia de la élite senatorial y aristocrática. Esta política le generó conflictos con el Senado.

A pesar de esto, Adriano mantuvo la paz en el imperio, en parte, reforzando la estructura militar y construyendo un sofisticado sistema defensivo, como el famoso muro en Gran Bretaña.

Adriano también es conocido por sus múltiples viajes por distintas zonas del imperio y las numerosas tropas que desplegó para impedir el estallido de conflictos, incluyendo tensiones con el Imperio Parto.

Durante su visita a Judea, ordenó la construcción de numerosos edificios oficiales y estatuas, lo que finalmente llevó a la guerra judeo-romana.

Este emperador era un gran amante de la cultura griega, lo que se reflejó en las monedas emitidas durante su reinado y en su estrecha relación con su amante Antínoo, un joven de Bitinia al que conoció durante uno de sus viajes y cuya muerte le afectó profundamente.

En su honor, Adriano ordenó la construcción de varias ciudades y monumentos, y promovió el culto a Antínoo en todo el imperio.

Además, Adriano se casó con Vibia Sabina, aunque su matrimonio no tuvo descendencia.

En sus últimos años, pasó gran parte de su tiempo en su villa en Tívoli, que estaba llena de recuerdos de sus viajes y obras de arte.

Adriano adoptó a Antonino Pío como su sucesor, bajo la condición de que éste adoptara a su vez a Marco Aurelio, asegurando así la continuidad de la dinastía Antonina.

Adriano falleció en el año 138 d. C., dejando un legado de logros y controversias.

Sin embargo, según la historia augusta y otros relatos, su reinado marcó un periodo de consolidación y paz en el Imperio Romano, gracias en gran medida a sus reformas administrativas y sus esfuerzos por fortalecer las fronteras del imperio.

Viajes y construcciones de Adriano

Uno de los aspectos más notables de la vida de Adriano fue su amor por los viajes y el conocimiento de otras culturas.

Durante su reinado, se tomó el tiempo para realizar varias expediciones por todo el territorio romano, y llegó a conocer a fondo las distintas tradiciones y modos de vida de los pueblos que lo conformaban.

Viajes y conocimiento de culturas

La pasión de Adriano por los viajes y la exploración lo llevó a efectuar numerosas expediciones a lo largo de su reinado, adquiriendo un vasto conocimiento de diversas culturas y dejando su huella en muchas regiones del Imperio Romano.

Una de las travesías más significativas que emprendió fue a Britania. Aquí, su visita no solo consolidó la conquista romana de la región, sino que también supervisó personalmente la construcción del emblemático Muro de Adriano.

Esta gran fortificación se erigió en un sistema defensivo para proteger la frontera norte del territorio romano en la isla.

Adriano también demostró una gran afinidad por Grecia, un lugar que admiraba profundamente y cuya cultura helena influiría notablemente en su gobernación.

Durante su estancia, impulsó la construcción de monumentos de gran relevancia como el Templo de Zeus y el Odeón de Hérodes en Atenas, así como la Biblioteca de Adriano en Trípoli.

Estas edificaciones son un testimonio de su aprecio por el arte y la arquitectura helenística.

En África, Adriano desembarcó con la misión de pacificar los conflictos entre las tribus locales. Además, dirigió la construcción de numerosas infraestructuras, como carreteras y acueductos, lo que mejoró significativamente la calidad de vida y la conectividad en la región.

En su periplo hacia el Oriente, Adriano visitó Albania, donde implementó mejoras significativas en las defensas de la región.

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También se aventuró hasta Arabia, donde dedicó tiempo a planificar la embajada de Rumania, una iniciativa que había sido iniciada por su predecesor, Trajano.

A pesar de sus extensos viajes, y contrariamente a sus deseos, parece que Adriano nunca llegó a Hispania durante su reinado, la región en la que había nacido.

Respecto a la construcción de monumentos y edificios, Adriano dejó un legado imborrable a lo largo del Imperio Romano.

Ordenó la construcción de numerosos edificios y monumentos, no solo como parte de su amor por la arquitectura y la cultura, sino también para fortalecer la presencia e influencia de Roma en las diversas provincias.

Monumentos y edificios construidos

Adriano también se destacó por su compromiso con la construcción de numerosos monumentos y edificios a lo largo del Imperio Romano. Entre las creaciones más notables se encuentran:

  • Templo de Zeus en Atenas.
  • Odeón de Hérodes en Atenas.
  • Biblioteca de Adriano en la ciudad libanesa de Trípoli.
  • Su propia villa en Tívoli, durante sus años finales.
  • Los puentes del Tíber en Roma.
  • El anfiteatro de Venus en Roma.
  • El anfiteatro de Nimes en Francia.
  • Castillo de Sant'Angelo en Roma.

Además, también ordenó la reparación de varios edificios públicos en las ciudades que visitó, bien por su valor bioarquitectural, bien por su como su papel como símbolo de poder del estado romano.

Controversias y legado de Adriano

El reinado de Adriano estuvo marcado por algunos momentos controversiales, principalmente en su relación con el Senado y la construcción del Templo de Júpiter en Jerusalén.

Sin embargo, es valorado como uno de los emperadores más importantes de la historia del Imperio Romano debido a sus reformas y la consolidación del Consejo Imperial.

Relación con el Senado y conflictos militares

Adriano tuvo una mala relación con el Senado, ya que sus reformas administrativas redujeron el poder de la élite senatorial.

Además, en su afán de modernizar el Imperio, Adriano nombró a gobernadores y oficiales de fuera de la aristocracia romana, lo que desencadenó tensiones con dicha élite.

En el ámbito militar, Adriano lideró algunas campañas en las fronteras del Imperio, incluyendo las Guerras Dacias y la construcción del Muro de Adriano en Britania.

Amor por Grecia y la literatura griega

Adriano fue conocido por su amor por la cultura griega y su literatura. Durante su reinado, promovió la construcción de edificios y monumentos en Grecia y visitó el país varias veces.

De hecho, construyó su propia villa en Tibur al estilo griego y realizó numerosas contribuciones a la literatura, incluyendo la poesía y la filosofía.

Controversia en la construcción del Templo de Júpiter en Jerusalén

Uno de los episodios más controvertidos del reinado de Adriano fue la construcción del Templo de Júpiter en Jerusalén, en el lugar donde se encontraba el Templo de Salomón.

La construcción fue vista como una afrenta a los judíos, quienes se rebelaron en lo que se conoce como la Rebelión de Bar-Kojba.

La rebelión de Bar-Kojba, también conocida como la Segunda Guerra Judeo-Romana o la Revuelta de Bar-Kojba, fue una insurrección de los judíos de la provincia romana de Judea contra el Imperio Romano.

Ocurrió alrededor de 132-136 d. C..

La rebelión lleva el nombre de su líder, Simon bar Kojba, quien fue proclamado Mesías por muchos de los judíos de la época.

La revuelta fue en gran parte una respuesta a las políticas religiosas y culturales de Adriano. Después de la Primera Guerra Judeo-Romana (66-73 d. C.), los romanos destruyeron el Segundo Templo en Jerusalén y construyeron la ciudad de Aelia Capitolina en su lugar.

Adriano intentó además romper los lazos de los judíos con la región al prohibir ciertas prácticas judías y planear la construcción de un templo a Júpiter en el lugar del Segundo Templo.

Aunque la rebelión comenzó con algún éxito, con Bar-Kojba y sus seguidores estableciendo un estado judío independiente y acuñando sus propias monedas, finalmente los romanos sofocaron la rebelión.

La brutalidad de la represión romana, dirigida por el general Sexto Julio Severo, fue enorme. Se dice que los romanos destruyeron 985 aldeas y mataron a unos 580,000 judíos.

Como resultado, la población judía de la región fue diezmada y la práctica del judaísmo fue fuertemente reprimida. La derrota marcó el final de la presencia judía masiva en la región hasta el surgimiento del sionismo en tiempos modernos.

Adriano reprimió la rebelión con tal severidad que no mencionó la típica frase "Yo y el ejército estamos bien" en las cartas que envió al Senado Romano, lo que indica la gravedad y dificultad de la guerra.

La rebelión de Bar-Kojba tuvo un impacto duradero tanto en la diáspora judía como en el desarrollo del judaísmo rabínico.

El Sanedrín fue disuelto y la autoridad de la ley rabínica se consolidó en su ausencia. Muchos judíos fueron vendidos como esclavos o se vieron obligados a huir, lo que llevó a la dispersión de las comunidades judías en el mundo mediterráneo y más allá.

Legado y valoración de su reinado en la historia de Roma

A pesar de las controversias, el legado de Adriano es valorado en la historia de Roma. Su gobierno estuvo marcado por la consolidación del Consejo Imperial y la modernización del sistema administrativo del Imperio.

Además, su legado cultural fue significativo, en especial por su amor por Grecia y la literatura griega.

El reinado de Adriano, es ampliamente valorado como un periodo de relativa paz y estabilidad, así como de significativas contribuciones culturales y arquitectónicas.

Formó parte de los "Cinco Buenos Emperadores" de Roma, una sucesión de gobernantes que, según la Historia Augusta y la valoración del historiador Edward Gibbon, gobernaron con virtud y capacidad.

Especialmente:

  1. Modernización administrativa: Adriano llevó a cabo reformas administrativas y legales significativas que modernizaron el estado romano. Fortaleció el sistema jurídico y simplificó la burocracia. Implementó reformas fiscales y mejoró la administración provincial, permitiendo una mayor autonomía local. Su política de nombrar a los gobernadores en lugar de permitir que los propietarios locales mantuvieran el control, aseguró una administración más justa y uniforme.
  2. Política de defensa y consolidación: Adriano abandonó la política de expansión de su predecesor, Trajano, y se enfocó en consolidar y proteger los límites del imperio existente. Es famoso por la construcción del Muro de Adriano en Gran Bretaña, un sistema defensivo para mantener a las tribus del norte fuera de los territorios romanos. Este enfoque pragmático y defensivo se reflejó en sus viajes a lo largo y ancho del imperio, donde supervisó el fortalecimiento de las defensas y la infraestructura.
  3. Patrocinio cultural y arquitectónico: Adriano fue un gran patrocinador de las artes y la arquitectura. Su admiración por la cultura griega (Helena) se refleja en muchos de sus proyectos arquitectónicos, incluyendo el Panteón en Roma, la Villa Adriana en Tívoli, y numerosos edificios en Atenas. Durante su reinado, también se produjo un florecimiento de la literatura y la filosofía.

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