Las 7 maravillas del Mundo Antiguo

El Mundo Antiguo es un lugar lleno de tesoros, misterio y fascinación que han dejado grandes testimonios en obras escultóricas y arquitectónicas, trazados urbanos y grandes obras.

Gracias a ello, podemos disfrutar de una de las listas más famosas del mundo, la de las 7 Siete Maravillas del Mundo Antiguo desde los tiempos de los Helenos: La Gran Pirámide de Guiza, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Templo de Artemisa en Éfeso, la Estatua de Zeus en Olimpia, el Mausoleo de Halicarnaso, el Coloso de Rodas y, por último, el Faro de Alejandría, la mayoría de ellas ya inexistentes y que se consideraban que eran dignas de ver, al menos, una vez en la vida.

Cada una de ellas son huellas imborrables que han pasado a la posteridad por su majestuosidad, su tamaño, su complejidad y, como no, su inusual belleza.

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Índice
  1. Las 7 maravillas del Mundo Antiguo
    1. 1.- La Gran Pirámide de Giza, Egipto
    2. 2.- Los Jardines Colgantes de Babilonia, Irak
    3. 3.- El Templo de Artemisa en Éfeso, Turquía
    4. 4.- El Mausoleo de Halicarnaso en Bodrum, Turquía
    5. 5.- Estatua de Zeus en Olimpia, Grecia
    6. 6.- El Coloso de Rodas, Grecia
    7. 7.- El Faro de Alejandría, Egipto
  2. ¿Y cómo nace la lista de las maravillas del mundo?

Las 7 maravillas del Mundo Antiguo

A continuación te explicaré cuáles fueron y por qué tienen el honor de pertenecer a tan noble lista.

1.- La Gran Pirámide de Giza, Egipto

gran piramide de giza

La más antigua de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo , las pirámides de Giza son las únicas que todavía podemos ver con nuestros propios ojos .

Situada en las afueras de la capital de Egipto, en el Cairo, se construyó en torno al año 2570 a.C. y diseñada por el arquitecto Emunu con el fin de servir como tumba real al faraón Keops, necesitando para construirla el trabajo de más de 100.000 hombres durante más de 20 años según Herodoto.

Keops no solo quería que su tumba fuera grande e impresionante, sino que también quería que fuera una representación de la justicia y el orden que él había establecido durante su reinado.

Los constructores de la Gran Pirámide de Giza fueron los mejores artesanos de Egipto, especializados en la construcción de templos y edificios reales.

Utilizaron un sistema de construcción que consistía en colocar grandes bloques de piedra en capas sucesivas hasta llegar a la cima. Estos bloques eran muy pesados, por lo que los constructores tuvieron que utilizar herramientas y maquinaria avanzada para moverlos.

Para levantar la Gran Pirámide de Giza se necesitaron 2,3 millones de bloques de piedra de 2,5 toneladas cada uno, con algunas secciones que llegaron a alcanzar las 60 toneladas, estando a la misma recubierta con aproximadamente 27.000 bloques de piedra caliza blanca.

Una vez construida, la Gran Pirámide de Giza se convirtió en uno de los monumentos más impresionantes de la antigüedad.

Esta magistral obra de ingeniería se eleva a una altura de casi 147 metros y su base tiene una longitud de casi 230 metros.

Durante casi 4000 años fue la construcción humana más alta del planeta Tierra, aunque en la Edad Media llegaron los ingleses y la superaron con la Catedral de Lincoln, de 160 metros de altura, cuya construcción empezó en el siglo XI y acabó en el siglo XIV.

Además de su tamaño, la Gran Pirámide de Giza se destaca también por su precisión.

Un estudio realizado por arquitectos modernos descubrió que los ángulos de la Gran Pirámide de Giza son casi perfectos, lo que significa que los constructores lograron colocar cada bloque en su lugar con una precisión increíble.

Junto a ella, las de Kefren y Micerino constituyen las tres pirámides de Gizeh, que tienen el noble honor de ser las únicas maravillas del mundo antiguo que permanecen a día de hoy en pie.

2.- Los Jardines Colgantes de Babilonia, Irak

Los Jardines Colgantes de Babilonia, Irak

De las siete maravillas del mundo antiguo, es posiblemente la más difícil de explicar por la total ausencia de pruebas arqueológicas.

Las excavaciones en Babilonia aún no han proporcionado una ubicación concluyente, y las fuentes literarias son indirectas; es decir, los autores clásicos como Estrabón las describen a partir de tradiciones y fuentes antiguas que ya no existen.

Podemos suponer que los jardines formaban parte del proyecto urbanístico de Nabucodonosor II como regalo a su esposa Mitis y, por tanto, es probable que daten del siglo VI.

Según parece, los jardines se diseñaron cerca del Palacio Real y del Río Eufrates para que parecieran una serie de terrazas, con exuberante vegetación y flores que crecían en cada nivel.

Los jardines se regaban mediante un sistema de acueductos y canales, y se dice que se iluminaban por la noche con lámparas de aceite.

Hoy se sabe muy poco de los Jardines Colgantes de Babilonia, pues fueron destruidos hace muchos siglos.

Con la decadencia de Babilonia y el fin del imperio, los jardines fueron abandonados y cuando Alejandro Magno llegó a la ciudad en el siglo IV a.C., se dice que los jardines ya estaban parcialmente en ruinas.

Sin embargo su construcción, sigue fascinando a personas de todo el mundo y sigue siendo uno de los ejemplos más emblemáticos de la ingeniería antigua.

3.- El Templo de Artemisa en Éfeso, Turquía

El Templo de Artemisa en Éfeso, Turquía

El Templo de Artemisa en Éfeso, Turquía, en Asia Menor, fue otra de las siete maravillas del mundo antiguo.

Fue construido por orden del rey Creso entre 550 y 350 a.C. por los griegos en honor de Artemisa, diosa griega de la luna y la caza. El templo estaba hecho enteramente de mármol, con una superficie de suelo mayor que la de un campo de fútbol y una altura de más de 22 metros.

Su construcción se dividió en cuatro fases, cada una mayor y más lujosa que la anterior. La cuarta versión del templo se consideró una obra maestra de la arquitectura.

Se empleó principalmente mármol, teniendo su planta 114 metros de longitud y 54 metros de anchura, rodeado por 127 columnas jónicas de 60 metros de altura cada una, una obra sin precedentes hasta ese momento.

En su interior se erigió una estatua de tamaño natural de la diosa, así como numerosas estatuas más pequeñas de otras deidades y figuras mitológicas. Además, había pinturas en las paredes realizadas en relieve de oro y plata.

Desgraciadamente, el templo no duró mucho; en el 356 a.C. fue destruido por un incendio provocado por un tal Eróstato y, de nuevo, en el 267 d.C., por los invasores godos. Hoy sólo quedan ruinas y algunas partes de su estructura original de mármol.

4.- El Mausoleo de Halicarnaso en Bodrum, Turquía

Mausoleo de Halicarnaso

El Mausoleo de Halicarnaso fue construido por la viuda y hermana del rey Mausolos Artemisa, para su tumba, en Asia Menor, la actual Turquía.

Levantada por los arquitectos Sátiro de Paros y Piteó, data del 353 a.C. y destacó por su tamaño, pues alcanzó los 45 metros de altura divididos en cuatro pisos.

Tal fue el impacto que generó en su época que también ha sido incluida en las 7 Maravillas del Mundo Antiguo.

El edificio tenía un exterior de mármol blanco y sus paredes estaban decoradas con bajorrelieves que representaban episodios de la vida de Mausolos y figuras esculpidas de héroes, dioses y diosas.

En la parte superior había un tejado piramidal con 24 columnas jónicas a cada lado. El sitio estaba coronada por una escultura del rey montado en un carro, tirado por cuatro caballos blancos.

Desgraciadamente, hoy no quedan restos del mausoleo.

Dieciséis años después de haber sido construido, la ciudad fue tomada por Alejandro Magno, el cual ordenó la destrucción ha sido y luego ha sido saqueado, destruido y transformado con el paso del tiempo. Lo único que puede verse es su base en el lugar donde se construyó originalmente

5.- Estatua de Zeus en Olimpia, Grecia

Estatua de Zeus en Olimpia, grecia

La quinta maravilla del mundo antiguo era la estatua de Zeus en Olimpia, Grecia. Esculpida por el gran maestro griego Fidias, se encontraba en el interior de un templo construido en honor del dios. Medía 12 metros de altura y estaba hecha de marfil y oro.

La estatua representaba el dios sentado en un trono de oro y marfil, y era tan enorme que su rostro llegaba hasta el techo. Su mano derecha sostenía un águila, mientras que en la izquierda tenía un cetro rematado con un águila.

El trono estaba decorado con varias escenas de la mitología griega talladas en marfil, incluidos algunos episodios de Prometeo encadenado a una roca por Zeus.

La estatua fue destruida por un incendio provocado por un accidente en el año 426 d.C., quedando totalmente destruida. Hoy sólo es posible observar sus ruinas en el Parque Nacional de Olimpia

6.- El Coloso de Rodas, Grecia

El coloso de rodas en grecia

La sexta maravilla del mundo antiguo era el Coloso de Rodas, situado en la isla griega de Rodas, en el Mediterráneo, en Grecia.

La ciudad de Rodas fue fundada hacia el año 408 a.C. por una federación de varias ciudades-estado griegas.

Para conocer el origen de esta construcción tenemos que conocer el contexto histórico.

Tras la muerte de Alejandro Magno, éste repartió sus conquistas entre sus generales, y pronto todos empezaron a luchar para acaparar más poder.

El proyecto nació como conmemoración por la victoria sobre Demetrio Poliorcetes. Los rhodios decidieron levantar una enorme estatua de bronce en su ciudad dedicada al dios griego del sol, Helios. Fue construida entre los años 294 y 282 a.C. por Cares de Lindos, discípulo del escultor Lysipo.

Era una estatua del dios griego Helios, que medía 33 metros de altura y estaba hecha de bronce y hierro. Representaba al dios del sol montado en un carro tirado por cuatro caballos y que sostenía en su mano una gran antorcha.

La construcción duró entre 12 y 14 años.

La impresionante estatua se mantuvo en pie durante casi 60 años, hasta que fue destruida por un terremoto en el año 226 a.C. Hoy sólo se conservan fragmentos del gigante, esparcidos por el puerto.

7.- El Faro de Alejandría, Egipto

El Faro de Alejandría, Egipto

Por último, la séptima maravilla del mundo antiguo es el faro de Alejandría. Fue construido en 280 a.C. por los gobernantes ptolemaicos y es la tercera que más tiempo aguantó en pie.

Para conocer esta historia tenemos que remontarnos a la época de Alejandro Magno y su conquista de Egipto.

En el año 331 a.C., en una bahía del delta del Nilo, ordenó la construcción de una suntuosa ciudad en su honor, a la que llamó Alejandría.

Tras la muerte de Alejandro, repartió su enorme imperio entre sus generales. Quien se quedó con Egipto fue Ptolomeo, y con él comenzó la Dinastía Ptolemaica o Lágida, la última etapa del Egipto Antiguo y Faraónico.

Bajo esta dinastía, la ciudad de Alejandría se convirtió en el principal centro comercial, cultural y de conocimiento del mundo antiguo.

El Faro de Alejandría fue construido entre los años 285 y 247 a.C., durante el reinado de Ptolomeo II.

La ubicación elegida fue una pequeña isla frente a la ciudad llamada Isla de Faros. De ahí que a partir de esta construcción, a cualquier estructura con forma de torre, que sirviese para ayudar a la navegación por medio de luces fijas, se la llamó Faro.

Se piensa que el arquitecto fue un tal Sostrato de Gnido, pero hay muchas dudas al respecto.

La altura estimada de este faro era de unos 100 metros y se subía hasta arriba a través de una larguísima rampa de caracol.

La mayor parte de la estructura fue construida con bloques sólidos de piedra caliza, mármol y granito.

En su parte más alta, el faro albergaba un espejo diurno para reflejar la luz del sol, y una hoguera nocturna que marcaba la posición de la ciudad a los navegantes.

Además, en lo alto de todo existía una estatua de bronce de unos 7 metros de altura que representaba Poseidón, o eso es lo que se cree.

La última faraona del Egipto Ptolemaico fue la famosa Cleopatra VII. Sabemos que en el año 47 a.C. ordenó la primera reparación del faro de la que tenemos constancia.

Durante la Edad Media esta construcción sufrió varios terremotos. Los terremotos de los años 796 y 951 agrietaron parcialmente la estructura.

Sin embargo, parece que el faro aguantó varios siglos más, hasta que los terremotos de 1303 y 1323 terminaron por derrumbar el faro por completo.

¿Y cómo nace la lista de las maravillas del mundo?

¿Por qué los griegos helenos crearon esta lista con sólo siete puntos de referencia? La respuesta reside en el hecho de que la cultura helenística consideraba tal cifra como el número perfecto.

Parece que la primera lista fue creada por el historiador griego Heródoto de Halicarnaso, en las primeras páginas de su "Historias", donde habló de 3 construcciones griegas impresionantes en la isla de Samos.

Por otra parte, Calímaco de Cirene, un poeta que trabajaba en la Biblioteca de Alejandría durante el siglo III a.C., creó una versión de esta famosa lista en su obra "Una colección de maravillas terrestres a través del mundo".

La primera lista completa que nos ha llegado a la actualidad es la confeccionada por el poeta griego Antípatro de Sidón, que vivió durante el siglo II a.C.

En su Antología Poética habló de 6 maravillas: Los Jardines Colgantes de Babilonia, la Estatua de Zeus Olímpico, el Mausoleo de Halicarnaso, las Pirámides de Egipto, el Coloso de Rodas y el Templo de Diana en Éfeso. Faltaría el Faro de Alejandría, que sería añadido a posteriori en este listado.

En la época de la Antigua Roma encontramos el libro De Septem Mundi Spectaculid, del arzobispo de Constantinopla Gregorio Nacianzeno. Fue escrito por el siglo IV d.C., y ya la lista difiere bastante de la clásica.

Añade nuevos como los templos de Tebas en Egipto, las construcciones de la colina del Capitolio de Roma y el Monumento de Adriano.

Finalmente, en la Edad Media, el monje benedictino norzumbrio Beda el Venerable redactó De Septem Mundi Miraculis.

Otra lista también con diferencias. Eliminó las pirámides y dio más importancia a las construcciones romanas: el Capitolio de Roma, el Teatro de Heraclea, el Baño de Apolotaneo y luego ya el Faro de Alejandría, el Coloso de Rodas, la Estatua ecuestre en hierro de Belerofonte y el Templo de Artemisa.

De todas formas, la lista de las 7 maravillas no se consolidó en el ámbito popular hasta el siglo XVI, cuando el pintor neerlandés Martin Van Heemskerk creó 7 cuadros representando cada una.

En conclusión, estos siete monumentos únicos han llegado a representar algunos de los logros del Mundo Antiguo. Han sobrevivido durante siglos, atestiguando su poderoso impacto y su perdurable legado.

Aunque algunas ya no están en pie, otras permanecen como testimonio duradero del genio creativo de la humanidad. Han inspirado a innumerables generaciones y siguen fascinándonos hoy en día.

Fuentes:

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